PORCIÚNCULA LA MILAGROSA

La Calera, Colombia
2003-2004
100m² Ver fotos >|

La pequeña capilla parte de la esencia de un prisma puro como forma moderada de alterar el impactante paisaje de montaña; una geometría elemental que de forma mimética recompone el territorio buscando alterarlo al mínimo.

El proyecto pretende generar un espacio cambiante, que permite pasar de un recinto axial para treinta personas a un ámbito abierto donde el edificio se convierte en altar a través de una configuración transversal con capacidad para alojar un gran grupo de feligreses en la ladera. Esta valoración ratifica la preocupación por una arquitectura que aunque parte del bien privado, permite una función pública y democrática. El cambio se logra al abrir y cerrar la capilla, a través del desplazamiento del volumen, generando un cambio de enfoque, de escala y de axialidad en forma de cruz; lo que hace que el significado de los elementos particulares varíe: el espacio del altar se convierte en coro, la nave principal en nave lateral y la sacristía en paisaje.

En el caso de la tectónica de la Capilla, los materiales se funden con los mismos principios esenciales: lo mimético, lo natural entre lo natural, la evocación de las texturas del paisaje contiguo, un lenguaje dual que establece referencia, contraste y valoración. Es así como las estructuras rígidas están asociadas a los pétreos estancos, en contraposición con su cuerpo móvil en vidrio y madera cuyas piezas conforman un entramado, casi un tejido o un velo. El tranquilo espejo de agua en uno de sus costados diluye la masa en el paisaje, reitera y distorsiona el volumen, hace que su densidad se desvanezca.


Cliente: Familia Durán Gómez
Colaboradores: David Kita, Ana Lucía Cano.
Fotografía: Alberto Fonseca, Andrés Téllez.

La Calera, Colombia
2003-2004
100m²

La Calera´s chapel has a basic geometry that tries to alter the territory as little as possible. It uses the natural features of the environment, the wind and the light, to create an essential harmony. The chapel has been designed to be open to the outside to allow worshipers to gather in mass, this architectural design appeases both small private groups and large public functions, in a country full of contrasts, making a symbolic transformation within itself.

The relation between a still and a mobile volume represents "the passage between two worlds, between the known and the unknown, the light and the darkness". As the door opens, a mystery is revealed, and has a dynamic and psychological value, not only showing us a landscape, but inviting us to pass through it.

This change of focus, scale and perspective, transforms the component of the chapel: the space for the altar turns into the space for the choir, the main nave transforms into the lateral nave and the tabernacle becomes part of the landscape. To make it possible, the placement of the building was scrupulously studied.

The materials work on these same principles, they mimic the natural surroundings. In this way the rigid structures are static as the stones, while the mobile body made of steel, glass and wood form an interwoven design. The reflecting pond, on one of the chapel’s sides, dilutes the massive structure into the landscape, and it also accents and distorts the volume to make its density fade away.


Client: Durán Gómez Family
Collaborators: David Kita, Ana Lucía Cano.
Photograph: Alberto Fonseca, Andrés Téllez.

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