CAPILLA LOS NOGALES

Bogotá, Colombia
2000-2001
368m² Ver fotos >|

La capilla del Colegio Los Nogales parte de un prisma puro y elemental que escenifica la presencia de Dios, la armonía y lo esencial; armonía que se altera con el sufrimiento y la felicidad que el hombre afronta constantemente. Las alteraciones de la armonía se representaron en los elementos que laceran el prisma puro de la volumetría y se ven reflejados en los vacíos y penetraciones a modo de cicatrices aleatorias de luz. Por su parte, el contraste de la luz hacia la penumbra, estigmatiza el paso de la luz a la oscuridad, en la que el hombre se cuestiona lo más profundo de su ser; la penumbra al interior convoca al recogimiento consigo mismo.

La edificación funciona de manera plural, dando cabida a diversas cantidades de feligreses; la habilidad de abrir un costado de la edificación, permite pasar de una capilla axial para cien personas, a un espacio para el culto que puede albergar dos mil personas. El cambio de enfoque y escala que se genera, hace que los significados de los elementos particulares varíen: el pulpito se convierte en ambón, el espacio del altar en coro y el gran espacio en altar. Las dos grandes puertas generan un impacto escenográfico y conmovedor durante los rituales, y estimulan la sensibilidad de los feligreses, haciéndolos más vulnerables y receptivos a la palabra.

El concreto ocre y la madera proyectan una imagen de brillo y nobleza, de artificio y naturaleza enlazada, de textura y veta; dualidades análogas al ser humano y a los recursos naturales que lo rodean. El agua, símbolo de tranquilidad, ayuda también a que la imagen se repita, a que se distorsione y a que su densidad se desvanezca.


Cliente: Colegio Los Nogales
Colaboradores: Alejandro Borrero, Claudia Monroy, Jhony Duarte.
Fotografía: Juan Carlos Sancho, Alberto Fonseca, Jorge Gamboa.

Bogota, Colombia
2000-2001
368m²

Los Nogales School's Chapel, was conceived based on the concept of human life’s dualities. A pure and elemental prism represents God´s presence, the essential and the harmony. The various volumes and cracks that this prism suffers represent the spiritual sense in human lives, therefore harmony's alterations. The prism order is juxtaposed with these alterations that generate light cracks on the elevations, allusion to hope and opportunity in a life of darkness. The dimness takes place and generates an ambience for quietness and prayer; a search for the interior self.

Dualism also happens when the chapel opens itself to gather a major number of assistants; the lineal traditional axis of the interior becomes the transverse one, the altar changes to chorus, and the Christian traditional symbolism suffers a metamorphosis. The gesture of opening two large doors which face a wide public space, dramatically changes the chapel from one that can gather 100 assistants, to another capable to accommodate almost 2000, distorting the scale of the building itself, and also diluting the definition between interior and exterior.

The ochre concrete and the natural wood reflect brightness and nobility, mixed with texture and grain, surrounded by the tranquillity of the subtle pond and the trees.


Client: Los Nogales School
Collaborators: Alejandro Borrero, Claudia Monroy, Jhony Duarte.
Photographers: Juan Carlos Sancho, Alberto Fonseca, Jorge Gamboa.

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